Roque

Pintar en la calle es un acto de apropiación del espacio público en un momento en que, cada vez más, este se privatiza. Intervenir los muros es recuperar un fragmento de nuestro entorno. Y cuando, además, son los propios vecinos quienes participan, aportando recuerdos y depositando memoria colectiva en el paisaje cotidiano, el espacio se vuelve más humano y menos gris.